EN POCO TIEMPO, CONOZCA LA VERDAD DE LOS AUTÉNTICOS ORUJOS Y LICORES CASEROS GALLEGOS

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¿Cómo se hace?

 El Orujo de Galicia se obtiene por destilación de los orujos procedentes de las vinificaciones. Estos orujos, que en Galicia se denominan bagazos, han de estar totalmente fermentados para obtener un buen destilado.

Las características de los orujos están estrechamente ligadas a los factores en los que se ha producido la uva, a la viña y a las variedades de las que deriva, a la tecnología utilizada en la extracción del mosto y en la fermentación, también al período y la modalidad con la que se ha conservado la materia prima antes de llegar al destilador.

Los orujos, una vez fermentados, están listos para ser destilados. Pero la capacidad de destilación de las empresas elaboradoras es menor que la cantidad de orujos que ingresan diariamente, por lo que se procede al ensilado de los mismos. Esta conservación debe realizarse en recipientes estancos, evitando la presencia de bolsas de aire y eliminando el exceso de oxígeno. Períodos de conservación que superen los cinco meses van en detrimento de la calidad.

En el caso de bodegas grandes y destilerías, conservan el orujo en grandes cubas de hormigón llamadas orujeras, disponiendo el contenido en capas y pisándolo fuertemente, cerrándolas posteriormente herméticamente. Sin embargo, la tendencia actual consiste en utilizar pequeños recipientes de 200 a 1.000 kilos de capacidad, en los que se mantienen óptimas condiciones inertes y anaeróbicas.

La destilación

Alquitara tradicional.

Con la destilación de orujos se pretende una extracción fina y selectiva de los componentes aromáticos contenidos en los orujos, mediante la concentración del alcohol presente y, con la adecuada separación de cabezas y colas. Siguiendo este proceso se obtendrá una bebida placentera para los sentidos, de gran tradición y cultura, que defina en sus características organolépticas la personalidad de la materia prima de la que procede.

La técnica y el arte de la destilación consiste en regular el aporte externo de energía, para obtener un ritmo de destilación lento y constante, que permita la aparición de los componentes aromáticos deseados en los momentos adecuados.

El proceso de destilación se desarrolla en dos fases: la vaporización de los elementos volátiles de los orujos; y condensación de los vapores producidos. En esta fase de condensación pueden distinguirse, a su vez, tres fracciones, que aparecen por este orden en el destilado:

  • Cabezas (con graduaciones alcohólicas superiores al 70 %vol.), compuestas por las sustancias más volátiles que el etanol, con un punto de ebullición menor de 78,4 ºC.
  • Corazones (entre 70 y 45 %vol.), formados por todos los componentes que tienen un punto de ebullición entre 78,4 y 100 ºC
  • Colas (menos de 45 %vol.), en las cuales están presentes los compuestos con punto de ebullición superior a 100ºC.
Alambique tradicional.

Los métodos de destilación habitualmente utilizados en Galicia son los tradicionales de fuego directo: la alquitara, el alambique y, el sistema de arrastre de vapor, lo que implica que previo a cada destilación se procede a la carga de la pota o calderín con los orujos o bagazos; luego se procede a la destilación y cuando ésta finaliza se debe proceder a la descarga de la pota o calderín para su vaciado. Seguido de la limpieza que permitirá empezar de nuevo con el proceso de destilación.

Los sistemas a fuego vivo utilizan la aplicación directa del calor (leña, butano, propano, gasoil) sobre la base de la caldera que contiene el orujo. En los sistemas de arrastre de vapor de agua, éste es generado por una caldera y penetra a baja presión y altas temperaturas sobre la masa de orujo, provocando la vaporización de los compuestos volátiles.

Existen discusiones sobre la superioridad de unos métodos de destilación sobre otros en lo que se refiere a la calidad del aguardiente obtenido. Pero no existen elementos objetivos que permitan sustentar estas afirmaciones, puesto que no hay apreciaciones organolépticas diferenciables entre ellos.

Para la elección del método de destilación a utilizar han de primar criterios económicos, pues por ejemplo, el arrastre de vapor da mayores rendimientos con menores costes de producción por litro elaborado (tiempo de destilación). Sin embargo, la opción por uno u otro sistema depende del volumen de aguardiente que elaboremos, pues, si este es pequeño, el coste del equipo de arrastre puede incidir de forma decisiva.

Técnica de destilación

En los sistemas tradicionales obedece a patrones establecidos por la experiencia secular. La destilación se inicia cargando la pota con dos o tres cubos de agua o de vino, previa colocación en la base de unos sarmientos de vid o paja para evitar el contacto directo de los orujos con el fondo de la pota. Luego se enciende el fuego y se introduce entonces el orujo, cargando los 2/3 de la pota.

Cuando la salida de vapores es uniforme, se coloca el capacete y se sellan las uniones con agua o masa de harina. A continuación se procede al llenado del depósito de refrigeración.

Una vez iniciado el escurrido del destilado se procurará mantener un ritmo lento y uniforme, regulando convenientemente la fuente de energía. Los poteiros solían recurrir a métodos tradicionales, agitando el destilado en un vaso para observar la persistencia de las burbujas y frotándolo entre las palmas de las manos, valorando al olfato. Las graduaciones de salida se miden con alcohómetro, con objeto de separar convenientemente las fracciones de cabezas, corazones y colas. La tendencia en la actualidad es a aprovechar solamente la fracción de corazones, rechazando las demás.

En el caso del arrastre de vapor, en primer lugar se procederá al encendido de la caldera; mientras se produce el vapor de agua se extraerá el orujo, cargando el primer calderín aproximadamente hasta los 3/4 de su capacidad y se cerrará herméticamente la tapa, procediendo a la apertura de la válvula que conduce hacia el deflemador. Cuando el vapor generado en la caldera alcance la presión requerida, se abrirá la llave de paso hacia el calderín que contiene el orujo; seguidamente procederemos al llenado del segundo calderín. Posteriormente abriremos el circuito de refrigeración del condensador, pasando a controlar el destilado de la forma habitual. La separación de las cabezas se realiza en mayor o menor proporción, según la calidad del orujo inicial. La destilación se detiene normalmente cuando el destilado que sale del refrigerante alcanza una graduación de entre 50 y 45 % vol. El resto, que constituyen las colas, no se suele aprovechar. Es muy importante controlar la temperatura de salida del destilado, para obtener aguardientes de calidad óptima, realizando un control del flujo de refrigerante, procurando que el destilado salga siempre entre 18-20 ºC. En Galicia, tradicionalmente e independientemente del sistema utilizado para destilar los orujos, se realiza una única destilación y, solamente en algunos casos el aguardiente obtenido es redestilado.

Reducción de grado

El aguardiente de orujo sale del alambique con una concentración de alcohol claramente superior a aquella con la que se comercializará.

Se interviene reduciendo el grado por la adición de agua. Esta debe ser de óptima calidad: incolora, insípida, pero también muy pobre en sales disueltas que, al encontrarse con graduaciones alcohólicas muy altas, provocan precipitación y enturbiado del producto. Son raras las destilerías que pueden obtener agua adecuada directamente de la naturaleza; en la mayoría, el agua que se utiliza es desmineralizada.

Con la reducción del grado el aguardiente de orujo se calienta, contrae su volumen y se hace más o menos lechoso, por la insolubilización de algunos de sus componentes.

Estabilización

Si el aguardiente de orujo, después de reducido el grado, es refrigerado, el grado de enturbiamiento aumenta, puesto que una serie de moléculas pesadas se insolubilizan también. Se trata de los llamados aceites formados por compuestos orgánicos, que organolépticamente no tienen mérito.

Se aprovecha este proceso para obtener un aguardiente más estable desde el punto de vista físico y mejor sensorialmente.

La operación se desarrolla llevando el aguardiente a temperaturas variables entre 2º y 20º bajo cero, por períodos que pueden oscilar entre pocos minutos a una decena de horas.

Filtración

La finalidad fundamental de esta operación es la eliminación de las partículas en suspensión, para conseguir un destilado brillante y cristalino. Pueden utilizarse diferentes tipos de filtros: de aluvión, de estratos filtrantes y filtros de cartuchos o de membranas. Las filtraciones pueden ser más de una, pero la primera debe realizarse necesariamente cuando el producto alcanza la temperatura más baja.

Envejecimiento

Nos indica que el aguardiente de orujo ha cumplido una estancia en madera que ha modificado el perfil sensorial originario. Estas variaciones, se producen principalmente por medio de dos fenómenos: la acción del oxígeno contenido en el aire, que llega al aguardiente a través de los poros de la madera, y las sustancias que la madera cede al aguardiente.

Fuente
Consello Regulador: www.orujodegalicia.org

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